Sentido de la vida por Emily Esfahani

Emily Esfahani habla del sentido de la vida

En este post conocerás a Emily Esfahani Smith y su investigación sobre el sentido de la vida y lo que ella considera que son los 4 pilares para vivir una vida con sentido. Sigue leyendo y verás.

El sentido de la vida debe estar más allá de nuestra felicidad. La vida no siempre es un viaje feliz, pero sí puede ser gratificante.

La felicidad está sobrevalorada: encontrar el sentido profundo de la vida se reduce a 4 «pilares

Según Esfehani, cultivar el sentido se reduce a cuatro pilares clave. Los dos primeros, la pertenencia y el propósito, son sencillos, mientras que los dos segundos, la trascendencia y la narrativa (la historia que te cuentas a tí mismo), requieren un poco más de explicación.

Cuando Emily Esfahani Smith fue a la universidad y se embarcó en su vida adulta, pensó que la clave de una vida feliz era el éxito. Buscaba el trabajo, el novio y el apartamento perfectos. Pero cuanto más perseguía las cosas que creía que la harían feliz, más ansiosa y a la deriva se sentía. Así que decidió ir a la escuela de posgrado para estudiar psicología positiva y averiguar de una vez por todas qué hace feliz a la gente. Pero lo que aprendió fue que muchas personas se sienten desesperadas, deprimidas y solas.

«Hay un vacío que carcome a la gente y no hace falta estar clínicamente deprimido para sentirlo», dijo Esfahani Smith en una charla TED.

Y la investigación muestra que lo que predice esta desesperación no es la falta de felicidad, sino la falta de sentido de la vida. Los psicólogos suelen definir la felicidad como el hecho de sentirse bien en el momento presente, mientras que el sentido llega a algo más profundo. El psicólogo Martin Seligman dijo que el sentido proviene de pertenecer y servir a algo más allá de ti mismo, y de desarrollar algo dentro de ti.

Esfahani Smith pasó cinco años leyendo la investigación en neurociencia, psicología y filosofía, y entrevistando a cientos de personas para intentar averiguar cómo podemos llevar cada uno una vida más significativa. Dice que el sentido puede crearse centrándose en cuatro pilares, aunque no tienen que estar todos presentes para cada persona.

1. Pertenencia. La pertenencia proviene de estar en relaciones en las que se te valora por lo que eres intrínsecamente y en las que también se valora a los demás. La verdadera pertenencia proviene del amor. También dice que pertenecer es una elección; las personas pueden cultivar la pertenencia a una comunidad.

2. Propósito. Esto no es lo mismo que un trabajo que te haga feliz. «La clave del propósito es utilizar tus puntos fuertes para servir a los demás», dijo. En algunas personas  esto ocurre a través del trabajo, en otras no. «El propósito te da algo por lo que vivir, algún ‘por qué’ que te impulsa». Para muchas personas, el propósito proviene de ser un buen padre, por ejemplo.

3. Trascendencia. La trascendencia es cuando «te elevas por encima del ajetreo de la vida cotidiana, tu sentido del yo se desvanece y te sientes conectado a una realidad superior». Para algunos eso puede ser contemplar el arte, ir a la iglesia o tal vez dar un paseo por el bosque.

4. Narrativa (la historia que te haces de tí mismo). Este pilar suele sorprender a la gente, pero la historia que nos contamos sobre nosotros mismos es poderosa y puede cambiarnos/transformaronos a nosotros mismos. «Crear una narración sobre las cosas de tu vida aporta claridad. Te ayuda a entender cómo llegaste a ser tú». «Pero no siempre nos damos cuenta de que somos los autores de nuestras propias historias y podemos cambiar la forma en que las contamos. Tu vida no es sólo una lista de acontecimientos. Puedes editar, interpretar y volver a contar tu historia aunque estés limitado por los hechos».

Entrevista completa «Cómo vivir una vida con más sentido» (en español)

 

Charla de TED. Está en inglés pero puedes activar en el vídeo que aparezcan subtítulos en español.

 

Más vídeos en inglés:

Audios en inglés:


Emily Esfahani Smith es periodista y escritora canadiense-estadounidense de profesión. Sus áreas de interés son la psicología, la filosofía, la literatura y el comportamiento humano. Ha escrito muchos libros, uno de los más vendidos es «Power of Meaning».

Transcripción/traducción al español de la charla TED

Solía pensar que todo el propósito de la vida era buscar la felicidad. Todo el mundo decía que el camino hacia la felicidad era el éxito, así que buscaba ese trabajo ideal, ese novio perfecto, ese bonito apartamento. Pero en lugar de sentirme realizada, me sentía ansiosa y a la deriva. Y no estaba sola; mis amigos también se sentían igual.

Finalmente, decidí ir a la universidad a estudiar psicología positiva y aprender lo que realmente hace feliz a la gente. Lo que descubrí allí me cambió la vida. Los datos mostraban que perseguir la felicidad puede hacer infeliz a la gente. Y lo que realmente me sorprendió fue lo siguiente: la tasa de suicidio ha aumentado en todo el mundo, y recientemente ha alcanzado el máximo de los últimos 30 años en Estados Unidos. A pesar de que la vida es objetivamente mejor según casi todos los criterios imaginables, cada vez más personas se sienten desesperadas, deprimidas y solas. Hay un vacío que carcome a la gente, y no hace falta estar clínicamente deprimido para sentirlo. Tarde o temprano, creo que todos nos preguntamos: ¿Es esto todo lo que hay? Y según la investigación, lo que predice esta desesperación no es la falta de felicidad. Es la falta de algo más, la falta de tener un sentido en la vida.

Pero eso me planteó algunas preguntas. ¿Hay algo más en la vida que ser feliz? ¿Y cuál es la diferencia entre ser feliz y tener un sentido de la vida? Muchos psicólogos definen la felicidad como un estado de comodidad y bienestar, de sentirse bien en el momento. El sentido, sin embargo, es más profundo. El renombrado psicólogo Martin Seligman dice que el sentido proviene de pertenecer y servir a algo más allá de ti mismo y de desarrollar lo mejor que hay en ti. Nuestra cultura está obsesionada con la felicidad, pero me dí cuenta que buscar el sentido es el camino más satisfactorio. Y los estudios demuestran que las personas que tienen sentido en la vida son más resilientes, les va mejor en la escuela y en el trabajo, e incluso viven más tiempo.

Así que todo esto me hizo preguntarme: ¿Cómo podemos vivir con más sentido cada uno de nosotros? Para averiguarlo, pasé cinco años entrevistando a cientos de personas y leyendo miles de páginas de psicología, neurociencia y filosofía. Reuniendo todo ello, descubrí que hay lo que yo llamo cuatro pilares de una vida con sentido. Y cada uno de nosotros puede crear vidas con sentido construyendo algunos o todos estos pilares en nuestras vidas.

El primer pilar del sentido de la vida es la pertenencia.

La pertenencia proviene de estar en relaciones en las que se te valora por lo que intrínsecamente eres y en las que también se valora a los demás. Pero algunos grupos y relaciones ofrecen una forma barata de pertenencia; se te valora por lo que crees, por lo que odias, no por lo que eres. La verdadera pertenencia surge del amor. Vive en momentos entre individuos, y es una elección: puedes elegir cultivar la pertenencia con otros.

He aquí un ejemplo. Cada mañana, mi amigo Jonathan compra un periódico al mismo vendedor ambulante de Nueva York. Sin embargo, no se limitan a realizar una transacción. Se toman un momento para frenar, hablar y tratarse como seres humanos. Pero un día, Jonathan no tenía el cambio correcto, y el vendedor le dijo: «No te preocupes». Pero Jonatán insistió en pagar, así que fue a la tienda y compró algo para conseguir cambio. Pero cuando le dio el dinero al vendedor, éste se molestó. Se sintió herido. Intentaba hacer algo amable, pero Jonathan le había rechazado.

Creo que todos rechazamos a la gente de formas pequeñas como ésta sin darnos cuenta. Yo lo hago. Paso al lado de alguien que conozco y apenas le presto atención. Chequear mi teléfono cuando alguien me habla… Estos actos desvalorizan a los demás. Les hacen sentirse invisibles e indignos. Pero cuando te diriges con amor, creas un vínculo que eleva a cada uno.

Para muchas personas, la pertenencia es la fuente más esencial de sentido, esos vínculos con la familia y los amigos.

Para otros, la clave del sentido de la vida es el segundo pilar: el propósito

Ahora bien, encontrar tu propósito no es lo mismo que encontrar ese trabajo que te hace feliz. El propósito tiene que ver menos con lo que quieres y más con lo que das. Una conserje de hospital me dijo que su propósito era curar a los enfermos. Muchos padres me dicen: «Mi propósito es criar a mis hijos». La clave del propósito es utilizar tus puntos fuertes para servir a los demás. Por supuesto, para muchos de nosotros, eso ocurre a través del trabajo. Así es como contribuimos y nos sentimos necesarios. Pero eso también significa que problemas como la falta de compromiso en el trabajo, el desempleo… no son sólo problemas económicos, sino también existenciales. Sin algo que valga la pena hacer, las personas zozobran. Por supuesto, uno no tiene que encontrar el propósito en el trabajo, pero el propósito te da algo por lo que vivir, un «por qué» que te impulsa a avanzar.

El tercer pilar del sentido de la vida también tiene que ver con ir más allá de ti mismo, pero de una forma completamente diferente: la trascendencia

Los estados trascendentes son esos raros momentos en los que te sitúas por encima del ajetreo de la vida cotidiana, tu sentido del yo se desvanece y te sientes conectado a una realidad superior. Para una persona con la que hablé, la trascendencia se producía al ver arte. Para otra persona, era cuando estaba en la iglesia. Para mí, que soy escritora, me ocurre a través de la escritura. A veces me meto tanto que pierdo todo el sentido del tiempo y del lugar. Estas experiencias trascendentales pueden cambiarte. Un estudio hizo a estudiantes que observaran árboles de eucaliptos de 60 metros de altura durante un minuto. Y después, se sintieron menos egocéntricos (centrados en sí mismos), incluso se comportaron con más generosidad si tuvieron la oportunidad de ayudar a alguien.

Pertenencia, propósito, trascendencia. Ahora bien, he descubierto que el cuarto pilar suele sorprender a la gente.

El cuarto pilar es contar historias, la historia que te cuentas sobre ti mismo

Crear una narrativa a partir de los acontecimientos de tu vida aporta claridad. Te ayuda a comprender cómo llegaste a ser tú. Pero no siempre nos damos cuenta de que somos los autores de nuestras historias y que podemos cambiar la forma en que nos las contamos. Tu vida no es sólo una lista de acontecimientos. Puedes editar, interpretar y volver a contar tu historia, incluso cuando estás limitado por los hechos.

Conocí a un joven llamado Emeka, que había quedado paralítico jugando al fútbol. Después de su lesión, Emeka se dijo a sí mismo: «Mi vida era genial jugando al fútbol, pero ahora mírame». La gente que cuenta historias como ésta: «Mi vida era buena. Ahora es mala». — tienden a estar más ansiosos y deprimidos. Y así fue Emeka durante un tiempo. Pero con el tiempo, empezó a tejer una historia diferente. Su nueva historia era: «Antes de mi lesión, mi vida no tenía sentido. Salía mucho de fiesta y era un tipo bastante egoísta. Pero mi lesión me hizo darme cuenta de que podía ser un hombre mejor». Esa edición de su historia cambió la vida de Emeka. Después de contarse a sí mismo la nueva historia, Emeka empezó a ser mentor de niños, y descubrió cuál era su propósito: servir a los demás. El psicólogo Dan McAdams llama a esto una «historia redentora», en la que lo malo es redimido por lo bueno. Ha descubierto que las personas que llevan vidas significativas tienden a contar historias sobre sus vidas definidas por la redención, el crecimiento y el amor.

¿Pero qué hace que la gente cambie sus historias? Algunas personas reciben ayuda de un terapeuta, pero tú también puedes hacerlo por tu cuenta, simplemente reflexionando sobre tu vida con detenimiento, sobre cómo te han formado tus experiencias definitorias, sobre lo que has perdido y lo que has ganado. Eso es lo que hizo Emeka. No cambiarás tu historia de la noche a la mañana; puede llevar años y ser doloroso. Al fin y al cabo, todos hemos sufrido y todos luchamos. Pero abrazar esos recuerdos dolorosos puede conducir a nuevas percepciones y sabiduría, a encontrar ese bien que te sostiene.

Pertenencia, propósito, trascendencia, narración: esos son los cuatro pilares del sentido de la vida

Cuando era más joven, tuve la suerte de estar rodeada de todos los pilares. Mis padres dirigían un centro de reunión sufí en nuestra casa de Montreal. El sufismo es una práctica espiritual asociada a los derviches giratorios y al poeta Rumi. Dos veces por semana, los sufíes venían a nuestra casa a meditar, beber té persa y compartir historias. Su práctica también implicaba servir a toda la creación mediante pequeños actos de amor, lo que significaba ser amable incluso cuando la gente te hacía daño. Pero eso les daba un propósito: dominar el ego.

Con el tiempo, me fui de casa para ir a la universidad y, sin el contacto diario con el sufismo en mi vida, me sentí desorientada. Y empecé a buscar esas cosas que hacen que la vida merezca la pena. Eso fue lo que me llevó a emprender este viaje. Mirando hacia atrás, ahora me doy cuenta de que la casa sufí tenía una verdadera cultura del significado. Los pilares formaban parte de la arquitectura, y la presencia de los pilares nos ayudaba a vivir más profundamente.

Por supuesto, el mismo principio se aplica también en otras comunidades fuertes también, buenas y malas. Las bandas, las sectas: son culturas con significado que utilizan los pilares y dan a la gente algo por lo que vivir y morir. Pero precisamente por eso nosotros, como sociedad, debemos ofrecer mejores alternativas. Tenemos que construir estos pilares dentro de nuestras familias y nuestras instituciones para ayudar a las personas a convertirse en su mejor yo. Pero vivir una vida con sentido requiere trabajo. Es un proceso continuo. Cada día que pasa, estamos creando constantemente nuestras vidas, añadiendo algo a nuestra historia. Y a veces podemos desviarnos del camino.

Cada vez que me ocurre eso, recuerdo una experiencia poderosa que tuve con mi padre. Varios meses después de que me graduara en la universidad, mi padre sufrió un infarto masivo que debería haberle matado. Sobrevivió, y cuando le pregunté qué pasaba por su mente mientras se enfrentaba a la muerte, me dijo que lo único en lo que podía pensar era en la necesidad de vivir para poder estar ahí para mi hermano y para mí, y esto le dio la voluntad de luchar por la vida. Cuando lo anestesiaron para una operación de urgencia, en lugar de contar hacia atrás desde 10, repitió nuestros nombres como un mantra. Quería que nuestros nombres fueran las últimas palabras que pronunciara en la tierra si moría.

Mi padre es carpintero y sufí. Es una vida humilde, pero una buena vida. Allí tumbado frente a la muerte, tenía una razón para vivir: el amor. Su sentido de pertenencia a su familia, su propósito como padre, su meditación trascendente, la repetición de nuestros nombres… Éstas, dice, son las razones por las que sobrevivió. Esa es la historia que se cuenta a sí mismo.

Ese es el poder del significado. La felicidad va y viene. Pero cuando la vida es realmente buena y cuando las cosas son realmente malas, tener un sentido te da algo a lo que aferrarte.

Gracias.


 

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¡Un saludo y muchas gracias!

Pablo

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